jueves, 22 de octubre de 2009

68. LA INMERSIÓN MÁS TEK

Llevábamos meses planificando esta inmersión. En principio no cabía el error o el fallo del material una vez supervisado, y las condiciones físicas y anímicas eran las adecuadas para llevarla a cabo.
La idea inicial era bajar 90 metros para localizar un pecio que, por referencias de terceros sabíamos que estaba allí. No conocíamos su estado, ni las dificultades que entrañaría el acceso a su interior.
Teníamos calculado al milímetro el consumo de gas, los tiempos de fondo, las paradas de descompresión a distintas cotas, los protocolos de evacuación y rescate y el material necesario para llegar a buen fin.
Un TX 14/60 sería utilizado como mezcla idónea para gas de fondo.
Nitrox 50% para gas de viaje, y O2 para descompresión a -6m.
El equipo por duplicado nos daba una segunda oportunidad. Y en el peor de los casos, la ayuda del compañero sería crucial para salir vivos.
Iniciamos el descenso hacia las oscuras aguas dejándonos caer durante al menos 5 minutos.
Cuando la penumbra de esa profundidad lo invadía todo, la silueta fantasmagórica del pecio parecía querer avisarnos de lo tenebroso de sus entrañas.
El hilo guía del carrete principal, con cordino de tres milímetros, se desenrollaba al ritmo de nuestro avance. De cuando en cuando, y en cada quiebro, una lazada por seno aseguraba a las partes más salientes la línea de vida.
Trazados ya los dos recorridos principales, por los que discurriría nuestra penetración, siempre, eso sí, por el costado derecho de nuestro avance y colocadas algunas flechas de dirección, nos dividimos en grupos de uno marcando con el carrete secundario y la galleta con nuestra clave cada intersección.
Recorrimos algunos camarotes y parte de las inmensas bodegas en un silencio absoluto, respetando la distancia máxima a la que deberíamos separarnos del hilo guía.
Algún ruido bronco retumbaba entre los mamparos rompiendo el silencio que nos mantenía vigilantes y daba paso a otro periodo de excitación por descubrir los entresijos de aquella mole.
El tiempo de fondo se estaba acabando y era hora de retroceder nuestros pasos en busca de la salida al exterior.
De forma pausada y repetitiva, el maneral giraba sobre si mismo engordando a cada vuelta con el hilo fino de mi carrete secundario. Un sonido seco, como el crujir de una rama, seguido de otro ruido ahogado que vibraba en mi estómago me hizo parar de inmediato. Me mantuve en el sitio haciendo cortas apneas para que el ruido de mis burbujas no ocultara los sonidos que, como un pequeño traqueteo, todo lo inundaban.
Recuperé la iniciativa y continué enrollando el carrete, pero algo raro notaba puesto que la tensión del hilo había desaparecido y el mismo se arrastraba por el polvoriento fondo.
Terminé de recoger el carrete a la vez que avanzaba hacia la salida, mientras que el foco principal comenzaba a perder potencia.
Quizá hubiera calculado mal la distancia al penetrar en ese laberinto de compuertas y pasillos, pero el caso es que me parecían excesivos los metros de hilo desenrollados. De todas formas pronto debería ver la luz de la salida, así que, para ver mejor el reflejo apagué por un momento el foco. Como en la dirección que iba no se veía nada, me giré en redondo a oscuras por si me hubiera despistado de rumbo,; pero nada. No quedaba más remedio que orientarme con las referencias que tomé al entrar. ¡! MALDITA SEA!! El foco ya no enciende, estoy seguro de haber cargado la batería al máximo ¿ como puede ser?. Da lo mismo, tengo el foco secundario en el bolsillo del seco. Meto la mano con cuidado en medio de una oscuridad total,…….ya lo tengo. ¡!BRRRUMMMM!!, Una nueva sacudida, esta vez más fuerte hace que me golpee contra algo soltando por inercia el foco de mi mano para intentar cubrirme la cabeza con ella. El zarandeo ha hecho que me desplazara de la posición estable en la que estaba, y ahora sin luz y sin referencia alguna, estoy totalmente perdido. Intento mantenerme tranquilo y me agarro a un saliente a la altura de mi hombro. Doy golpes en los mamparos, emito ruidos guturales por ver si alguien me oye, intento tranquilizarme de nuevo pero ya es imposible. Noto como mi corazón se acelera y los latidos retumban por toda la cavidad, intento buscar la salida pero toco pared por todos lados, ya no sé lo que es arriba o abajo, intento abrir los ojos forzando el entrecejo, mi respiración está acelerada hace un rato y soy incapaz de ver el gas que me queda en las botellas……es el fin.
Solo queda la resignación
Me encorvo hacia delante y ralentizo mi respiración, mientras el regulador me de aire estaré vivo, después………
Doy las bocanadas más lentas, más profundas, y comienzo a notar como vibra la válvula del regulador. Cierro los ojos y me preparo para el final.
Una fortísima sacudida impulsa mi cuerpo sin control hacia delante. Mi regulador ya no da más aire. Hago la última apnea esperando el momento del impacto y los segundos se hacen interminables.
Noto la velocidad del impulso que me mueve como a un pelele y siento un escalofrío en todo mi cuerpo al presentir el desenlace fatal.
No puedo aguantar más y abro la boca en un último suspiro dejando que el aire inunde mis pulmones mientras rompo a llorar……………..; AIRE?, HE DICHO AIRE?
CLARO, QUE VA A SER SINÓ,; ACABO DE NACER
GUAAAAAAAAA---IF, IF, GUAAAAAAA